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martes, 21 de junio de 2022

LOS FÉRREOS VIENTOS DE MAYO EN EL FÚTBOL INGLÉS


El pasado 28 de mayo, se disputó en la final de la Champions League, otro capítulo entre el Liverpool y el Real Madrid. Como ya todos sabemos, el conjunto merengue se alzó con el trofeo y alcanzó los catorce títulos del certamen más importante a nivel de clubes del mundo. Poco hay que decir del campeón: un imbatible Thibaut Courtois que mantuvo vivo al Real Madrid en la mayoría de las series de eliminación directa, un Karim Benzema que está convertido en el mejor delantero del año futbolístico que concluyó, y un Carlo Ancelotti que sigue demostrando su valía como entrenador en el máximo nivel de exigencia. Ahora bien, el funcionamiento general del equipo no fue nada espectacular, comparado con el del rival que tuvieron en frente: algunos trazos de Modrić, apariciones en momentos clave de Vinícius y Rodrygo al ataque, así como el equilibrio en el mediocampo de Valverde y Camavinga; pero incluso así, queda la huella de un conjunto sin atractivo para el seguidor desinteresado. El campeón es el campeón y la historia probablemente recordará al Madrid que logró dejar fuera del camino al Paris Saint-Germain, al Chelsea, al Manchester City y al Liverpool. Si bien es cierto que las actuaciones, tanto del delantero galo como del portero belga, empujaron al conjunto hispano hacia la última Liga de Campeones de Europa; en el equipo inglés se mostró un rendimiento colectivo que, además, ha sido uno de los de mayor constancia en los tiempos más recientes de este deporte. Este último aspecto resulta interesante, por lo que en las siguientes líneas aportaremos del mismo una descripción pormenorizada.

Disputar tres de las últimas cinco finales de Champions se dice fácil, pero el Liverpool de Jürgen Klopp ha conseguido afianzarse en la cúspide del fútbol europeo gracias a un sistema de juego que los ha hecho competir en la Premier y en la Champions League. Prueba de ello es la temporada que acaba de finalizar, llegando a las últimas instancias en todas las competiciones que disputaron los Reds: la final de la FA Cup, la posibilidad de ser campeón en la última jornada de la Premier League, así como la final de la Champions. En un mes, el Liverpool se jugó, descontando la Carabao Cup, que se disputa la mayor parte en el primer semestre de la temporada, el todo por el todo. Llegar vivo a todos los certámenes de mayo en Inglaterra es una proeza, tanto así que para encontrar una trayectoria parecida, tenemos que remitirnos veintitrés años para recordar precisamente al acérrimo rival del Liverpool, para rememorar a un equipo que marcó el fútbol en esos años: el Manchester United de Fergie. En esos mismos parámetros de competencia, tuvieron que pasar once finales de Champions, en las cuales participaron seis equipos ingleses (Manchester United, Arsenal, Chelsea, Tottenham Hostpur, Manchester City y Liverpool), para que otro club británico repitiera lo hecho en la temporada 1998/99. En esa campaña, el cuadro de Alex Ferguson logró ganar la FA CUP ante el Newcastle United, la Premier League al Arsenal, luego de unas últimas dos jornadas de alarido, y la Champions League al Bayern München.

El otro caso, el primero en el orden de las cosas, también tuvo como protagonista al Liverpool, pero sucedió muchos años antes del triplete conseguido por el Manchester United. Ocurrió en la temporada 1976/77, bajo la dirección técnica del mítico Bob Paisley. En aquella ocasión, el equipo consiguió ganar la First Division (el antecedente de la Premier League), la European Cup (antecesora de la Champions), pero perdió la final de la FA CUP. En tanto que el Liverpool de esta temporada emuló al de hace 45 años, en cuanto a la posibilidad de ganarlo todo en el mayo británico, lo cierto es que los resultados no fueron similares para el primero: la actual plantilla solo logró quedarse con la Carabao Cup, en la primera parte del año, y con la FA CUP, que también le ganaron al Chelsea, a través de los penales; por otro lado, perdieron la Premier League en la última jornada ante el Manchester City y la Champions frente al Real Madrid. A pesar de eso, el equipo tiene un gran mérito debido a la exigencia, la fortaleza y el ritmo de trabajo para llegar a disputar los partidos definitorios de la temporada; el recorrido del equipo merece el reconocimiento tanto para Jürgen Klopp como para los grandísimos jugadores con los que cuenta el club de Merseyside. Y es que a diferencia de su contrincante en la final de París, los Reds poseen un conjunto que potencia la calidad de sus futbolistas y que teje las fibras de un desempeño colectivo avasallador que resulta muy atractivo para los fanáticos de este deporte. Además de las figuras ofensivas de Mohamed Salah, Sadio Mané, Roberto Firmino y Luis Díaz; el Liverpool cuenta con la incorporación al ataque de sus defensores laterales, Andrew Robertson y Trent Alexander-Arnold. La generación de juego pasa por Thiago Alcántara y el sector defensivo está bien cubierto por Fabinho, Virgil van Dijk, y el zaguero juvenil francés, Ibrahima Konaté.

Hoy el mercado de fichajes apunta a la salida de varios jugadores del conjunto inglés, algunos nombres en prensa comienzan a surgir: Loris Karius, Divock Origi, Takumi Minamino, Alex Oxlade-Chamberlain, y una de las últimas figuras importantes del equipo, Sadio Mané. Sin embargo, los Reds incorporaron recientemente al delantero Darwin Núñez, y están a la espera de realizar otro fichaje relevante para mantener vigente la línea de competencia en el club. Esto nos habla del trabajo sostenido que tiene uno de los equipos más importantes de la historia del fútbol: se marchan jugadores, pero llegan otras incorporaciones; se ganan y se pierden finales, pero el ADN competitivo perdura en el grupo. Es tal el nivel del conjunto scouser, que ha logrado conseguir lo que no han podido otros equipos de renombre en la Premier League: llegar con posibilidades de título a todos los partidos de mayo en Inglaterra. Pelear hasta el último minuto por ser campeón en todas las competencias es algo que ni el Arsenal de Arsène Wenger, el Chelsea de José Mourinho, o el Manchester City de Pep Guardiola, han podido alcanzar; no así en el caso del Liverpool de Jürgen Klopp, el cual puede sentarse, durante el mes de mayo, en la misma mesa que el Manchester United de Alex Ferguson que lo ganó todo en el final de la temporada 1998/99, o del Liverpool de Bob Paisley que consiguió en 1977 la First Division, así como su primera Copa de Europa.

 

 

 

            Escrito por Carlos Ríos

 

 

 

 

viernes, 24 de septiembre de 2021

LOS TRASPASOS DE SUDAMÉRICA QUE MARCARON EL MERCADO DEL FÚTBOL MUNDIAL

Los mercados de pases suelen causar revuelo entre los aficionados al fútbol, ya que casi siempre los fichajes tienen algo más que decir, además de la incorporación de un nuevo jugador en la plantilla de un equipo. Por ejemplo, la vuelta de un futbolista muy querido a un club donde dejó gratos recuerdos, como es el caso de Cristiano Ronaldo y su reciente regreso con el Manchester United; la incorporación de un jugador que fue estrella del equipo archirrival, como Luis Figo cuando pasó del Barcelona al Real Madrid o como Mario Götze cuando fichó con el Bayern München, mientras militaba en el Borussia Dortmund; o también, por la suma de dinero que se desembolsó para adquirir los servicios del futbolista. Es en este último caso que se ha venido trazando una línea de los fichajes que han roto los récords anteriores en cuanto al monto que gastaron los clubes por las compras. Casi desde que el fútbol se profesionalizó, los registros de las adquisiciones y de los traspasos guardan la memoria de cómo se fueron desarrollando los mercados de fichajes a lo largo del tiempo. A pesar de que la gran mayoría de las transacciones se concentran entre los clubes del Viejo Continente, la historia contempla situaciones de excepción que, por lo mismo, marcaron profundamente al deporte más popular del mundo. En los próximos párrafos hablaremos de las ventas de equipos sudamericanos que impusieron un nuevo récord en la cifra más alta pagada por un jugador, así como de la trayectoria que tuvieron los futbolistas en comento.

El primer caso corresponde al traspaso de un jugador entre dos clubes argentinos, Tigre y River Plate. Hasta ese momento, las compras y las ventas más caras de futbolistas se daban en la Premier League, pero en 1932 la dinámica cambió con la incorporación de Bernabé Ferreyra al cuadro de la banda roja. Según cifras de la BBC Sports, el costo del fichaje rondó las 23,000 libras esterlinas, batiendo la suma establecida (10,890 libras) por David Jack, cuando pasó a jugar al Arsenal proveniente del Bolton Wanderers. Considerado como la primera gran estrella que tuvo River, la Fiera, como también se le conocía a Ferreyra, ganó el primer título de liga profesional de la historia del club en el año de 1932. Precisamente, gracias a su fichaje, y al de otros grandes jugadores como el de Carlos “Barullo” Peucelle, el equipo bonaerense recibió el mote de los Millonarios. Además del título de liga mencionado, Bernabé Ferreyra conquistó otro campeonato de primera división en 1939, junto con varias copas domésticas, entre ellas: Competencias (1932), Campeonato y Oro (1936) e Ibarguren (1937); a nivel internacional, el Mortero de Rufino ganó la Copa Caldao en 1936 y 1937. Fue seleccionado nacional de la albiceleste y levantó la Copa América en 1937. En cuanto a logros personales, el centrodelantero ostenta el tercer puesto en la lista de máximos goleadores de River Plate, con 202 goles en 197 partidos disputados; lo que lo convierte, junto con Valeriano López y Arthur Friedenreich, en uno de los pocos jugadores de la historia de Sudamérica en tener más anotaciones que partidos jugados en primera división. Después de diez años jugando al fútbol, Ferreyra anunció su retiro con el cuadro rojiblanco en 1939.

La siguiente ocasión en que el pase de un futbolista proveniente de un equipo de Sudamérica rompió un récord de transferencia, fue con Juan Alberto Schiaffino, quien pasó de jugar en el Peñarol para incorporarse a las filas del Milan. Su transferencia se efectuó en 1954, por una cantidad cercana a las 72,000 libras esterlinas, cifra que superó el monto establecido por el Napoli cuando desembolsó 20,000 libras menos por el pase del sueco Hans Jeppson. Considerado como el jugador uruguayo de la historia, Schiaffino debutó con los Carboneros en 1943 y ganó cuatro campeonatos de liga (1949, 1951, 1953 y 1954); con el Milan levantó tres ligas (1955, 1957 y 1959), así como la Copa Latina en 1956; finalmente, con la Roma obtuvo la Copa de las Ferias en 1961. A nivel selección, el Mago es recordado por su destacada actuación a lo largo del Mundial de 1950 en Brasil y por ser uno de los artífices del Maracanazo, ya que fue él quien anotó el tanto del empate para que posteriormente la Celeste remontara el marcador y se consagrara campeona del mundo en suelo brasileño. En el Mundial siguiente celebrado en Suiza, Schiaffino fue una de las estrellas que llevaron a la Garra Charrúa hasta las semifinales del torneo, mismas que perdieron por marcador de 4-2 ante la Hungría de Puskás. Su paso por el Milan le permitió jugar unos cuantos partidos con el combinado italiano, así como ser considerado como el mejor extranjero que ha defendido los colores del equipo rossonero. En 1962, el Mago puso fin a su gran carrera futbolística.

El tercer caso también involucró al cuadro Millonario, pero esta vez como vendedor y no como comprador. Se trata de la transferencia de Enrique Omar Sívori, quien pasó de River Plate a la Juventus en 1957, por aproximadamente 93,000 libras esterlinas. La noticia trascendió las fronteras del medio futbolístico, debido a que el monto, unos diez millones de pesos argentinos, fue utilizado para cerrar el estadio de River, que hasta ese entonces contaba con tres gradas y era conocido como la Herradura. Con tan solo diecisiete años, Sívori debutó con el cuadro de la banda en 1954 y ganó tres títulos de liga (1955, 1956 y 1957). Una vez en Italia, formó uno de los triángulos ofensivos más letales del Calcio, al lado del galés John Charles y del italiano Giampiero Boniperti. Con el equipo de Turín también ganó tres títulos de liga (1958, 1960 y 1961), así como dos Copas de Italia (1959 y 1960). El éxito de Sívori en la Serie A fue tal que terminó siendo galardonado con el balón de oro en 1961, después de que se nacionalizara italiano, ya que en esos años no se entregaba el premio a jugadores nacidos fuera del Viejo Continente. Posterior a su etapa en la Juventus, el Napoli lo contrató y se convertiría en el precursor de Diego, en el “Maradona de antes de Maradona”. Las similitudes entre ambos jugadores eran tantas que los aficionados de antes solían decir que Sívori fue el primer hombre que jugó al fútbol como Maradona. Lo cierto es que además del estilo de juego, los dos astros argentinos pusieron en alto al sur de Italia. Con Sívori en el terreno de juego, el Napoli alcanzó los primeros puestos de la tabla y casi logra el campeonato en la temporada 1967-68, algo nunca antes visto en la historia del club. Otro hecho relevante del Cabezón es que jugó para dos selecciones: la argentina y la italiana. Con el representativo sudamericano ganó la Copa América de 1957, al lado de los famosos carasucias; con el combinado europeo disputó el Mundial de 1962 en Chile, pero no logró pasar de la fase de grupos. A causa de una lesión, el Cabezón tuvo que decir adiós en 1968.

Como casi cualquier lista de jugadores sudamericanos que se hace en el mundo, la de las ventas más caras de pases no podía completarse sin la mención de uno de los mejores futbolistas de la historia: nos referimos a Diego Armando Maradona. El Pelusa debutó con Argentinos Juniors a la edad de quince años, club en el cual comenzó a destacarse como uno de los mediocampistas más grandes que habrá de tener la Argentina. Con el Bicho consiguió erigirse cuatro veces como goleador de los torneos locales entre 1978 y 1980, además de quedar subcampeón en el campeonato metropolitano de 1980. Al año siguiente pasó a jugar a Boca Juniors, equipo en el cual sí logró coronarse en el torneo de primera división de 1981. Posterior al mundial celebrado en España, el récord de fichajes se volvería a romper con la compra del Pibe de Oro, ya que el Barcelona adquiriría sus servicios por la suma de tres millones de libras esterlinas. En el club blaugrana no tuvo el mejor de sus desempeños, pero se alzó como campeón de la Copa del Rey y de la Copa de la Liga en 1983, así como de la Supercopa de España del mismo año. Tras ser suspendido por un incidente en la final de la Copa del Rey de 1984, fue fichado por el Napoli por una cifra cercana a los cinco millones de libras, monto que rompió el propio récord establecido por él cuando salió del Xeneize para jugar en el fútbol de Europa. En esos años en Italia vendrían las actuaciones a nivel club y selección que marcarían para siempre el nombre de Diego en la historia del fútbol mundial.  Con el Napoli consigue, por primera vez en la historia del club, el título de liga y la Copa de Italia en la temporada 1986-87; la siguiente campaña logra quedar subcampeón del Calcio, al igual que en el campeonato 1988-89, pero en esta última conquista la Copa UEFA, el primer título continental del equipo; en su penúltima temporada con el equipo italiano, Maradona repite el campeonato de liga y la Supercopa de Italia 1990. Con la albiceleste realiza una de las mejores actuaciones de la historia del deporte en el Mundial de México 86, competición en la cual se consagra campeón; en la siguiente justa celebrada en Italia, el Barrilete Cósmico no tiene un gran desempeño, pero comanda a la selección argentina hasta la final del torneo, misma que perderá de último minuto ante la Alemania Federal dirigida por Franz Beckenbauer. Después de jugar en el Sevilla y de regresar a su país con Newell’s Old Boys, Diego dirá adiós al fútbol en 1997, vistiendo los colores del equipo Azul y Oro.  

En el último puesto tenemos al brasileño Denílson, quien fue fichado por el Real Betis en 1997, por aproximadamente 21.5 millones de libras esterlinas. Dicha cifra superó en dos millones la cuota de transferencia que pagó el Inter de Milan por el fenómeno Ronaldo. Denílson debutó con el Sao Paulo en 1994, donde inmediatamente ganó una Copa Conmebol ese mismo año. Sus actuaciones en la verde-amarela llamaron la atención de los equipos europeos, ya que con su seleccionado ganó la Copa América y la Copa Confederaciones de 1997, además de que fue subcampeón y campeón del mundo en las justas de Francia 98 y Corea-Japón 2002. Durante su estancia en el conjunto español, Denílson levantó una Copa del Rey en la temporada 2004/2005. Posterior a su salida del Betis, regresó a su país y ganó un campeonato paulista con el Palmeiras en el 2008. Después de deambular por distintos equipos alrededor del mundo, Denílson puso fin a su carrera en el 2010.

¿Sirven los datos y los números cuando hablamos de fútbol? Sí, por supuesto. Siempre resulta útil tener un soporte que ayude a dar claridad o a ordenar lo que acontece en el basto mundo de este deporte. Sin embargo, hablar de años y de cantidades nominales, de incrementos y de divisas, es solo una parte de lo que se vive en el fútbol. De ninguna manera se puede afirmar que conocemos realmente lo que es el juego de la pelota si no lo ubicamos en los contextos en donde se practica. Es por eso que es importante hablar de quiénes son los jugadores que están siendo transferidos y del significado que le imprimieron al balón con sus actuaciones a lo largo de sus carreras. La lista de nombres que componen las ventas más caras de futbolistas provenientes de equipos de Sudamérica no es extensa, pero sin duda es bastante rica y apasionante. Hablar de Schiaffino en Uruguay, o de Maradona o Sívori en Argentina, es referirse a algunas de las máximas glorias que ha dado el fútbol en esos países. Títulos del mundo o participaciones en equipos grandes de Latinoamérica o de Europa, esas son las dimensiones y los escenarios de los futbolistas que componen el presente repertorio; mismo que busca hacer honor al descaro y a la magia que han caracterizado casi siempre a los jugadores surgidos en el Cono Sur del continente.

 

* Debido a la opacidad (y por lo tanto, a las múltiples cifras manejadas en medios deportivos y por los propios directivos del club), así como a la compleja operación que representó el traspaso de Neymar Jr al Barcelona, proveniente del Santos de Brasil en 2013, hemos decidido no incluir su transferencia en el presente artículo. 


 

            Escrito por Carlos Ríos

 

 



jueves, 6 de mayo de 2021

EL SURGIMIENTO DE LA EUROCOPA

Cuando le preguntaron al brillante escritor francés, Albert Camus, cuáles eran los sitios en donde se sentía más a gusto, no dudo en decir que sus sitios favoritos eran “los partidos del domingo en un estadio repleto de gente y el teatro”. En efecto, el autor de las novelas “El extranjero” y "la Peste” disfrutaba de asistir a los recintos deportivos para ver jugar a veintidós jugadores detrás de la pelota. No por nada, era un hincha ferviente que cada fin de semana buscaba saciar aquellas frustradas ansias juveniles de querer convertirse en futbolista profesional.

Si el Premio Nobel de Literatura de 1957 hubiera tenido una salud más formidable, y menos talento en las letras, su profesión se hubiera desarrollado en las canchas de fútbol. Su pasión por este deporte y su mente privilegiada, le permitieron a Camus ver al campo de juego como un semillero de ricas experiencias que consigue formar a las personas en su moral y en el apego a sus obligaciones. Así es, de sus vivencias como jugador amateur, así como de sus profundos razonamientos, el oriundo de la Argelia francesa sentenciaba que el fútbol provocaba valores y experiencias que alimentaban a las personas que lo rodeaban. El fútbol tenía esa mística de cimentar en el alma de las personas los valores y principios más nobles.

Así, siguiendo el razonamiento de Camus, el también francés Henri Delaunay aspiraba a convertir al fútbol en una herramienta de cimentación de valores comunes en toda Europa. El presidente de la Federación Francesa de Fútbol creía, al igual que Camus, que el fútbol no solo podría convertirse en un mecanismo para alimentar valores internos de las personas, sino también creía que podría convertirse en un vehículo para que el Viejo Continente tuviera un objeto en común, una cosa que lo uniera y que fomentara una idea compartida. Así, el francés Delaunay impulsó los primeros intentos para que se disputara un campeonato jugado solo por los países europeos.

En efecto, Henri Delaunay quería emular a la Copa América que se jugaba desde 1916, y que resultó ser un torneo cohesionador de toda la región sur de América. Sin embargo, con lo que no contaba el impulsor francés, era que Europa se acercaba al conflicto bélico que provocaron los nazis alemanes, con lo cual, su visión de jugar un torneo regional europeo se quedaría en una idea meramente abstracta. Sin embargo, el hijo de Henri, Pierre Delaunay, fue el rescatador e impulsor de la idea de su padre, una idea que ya también despertaba simpatías entre las federaciones de fútbol de los países europeos.  Así que, la luz de este proyecto vio su culminación en la primera edición del torneo europeo de selecciones en el año de 1960, torneo al que sencillamente bautizaron con el nombre de EUROCOPA.

De tal forma que, a partir de ese momento, cada cuatro años las selecciones europeas se reúnen y se organizan para definir quién es el mejor equipo europeo de fútbol. Es cierto que, con el paso del tiempo, este torneo ha sufrido bastantes cambios, desde saber el número de participantes en el mismo, así como la definición de los juegos clasificatorios que permiten solo a unos cuantos jugar la Eurocopa.

Sin embargo, desde su concepción nos ha brindado muchas anécdotas que solo el fútbol puede ofrecer, temas que van desde la relación con la geopolítica, con el surgimiento de rivalidades, el nacimiento y consolidación de grandes jugadores, entre otras muchas y variadas historias. Como olvidar, cuando en la Eurocopa de 1960, el dictador Francisco Franco prohibió a la selección española viajar a la URSS para disputar la eliminatoria de cuartos de final, lo que trajo como consecuencia que la selección soviética pasara automáticamente a la siguiente fase. Asimismo, en la Eurocopa de 1964, el mismo dictador Franco les prohibió a los jugadores de la selección de España perder ante el combinado soviético, pues de lo contrario habría fuertes sanciones para el conjunto ibérico.

También, pocos saben que el famoso cobro de los penaltis al “estilo Panenka” tuvo su nacimiento en la final de la Eurocopa de 1976 entre Checoslovaquia y la Republica Federal de Alemania, penalti que fue el decisivo para que los eslavos levantaran el trofeo continental. De igual forma, fue en una Eurocopa en donde se instauró por primera vez el famoso “gol de oro”, el cual consistía, en que el ganador sería aquel que marcase el primer gol fuera de los noventa minutos del partido reglamentario, regla que, por cierto, permitió a Alemania ganar la final y el trofeo europeo frente a la República Checa en 1996.

Del mismo modo, la Eurocopa ha sido el torneo en el cual se han consolidado grandes figuras del balompié mundial como el francés Platini, el alemán Müller, el holandés Van Basten, entre otros grandes deportistas. El Premio Nobel de Literatura, Albert Camus, hubiera sido el más feliz al poder ver jugar a magníficos jugadores, personajes que hubieran provocado la misma magia en la imaginación de las personas como los personajes del tan célebre escritor francés, sin embargo, un trágico accidente automovilístico le arrebató el aliento al novelista y filósofo a inicios del año de 1960, por lo que, ya no pudo ver la inauguración del primer torneo de selecciones de Europa que dio inició ese mismo año, pero en el mes de junio.

A pesar de ello, la Eurocopa aspira a ser eso que Camus tanto pregonaba, ser un medio para moralizar a las personas, ser un medio para moralizar al continente europeo. No sé si la Eurocopa cumple ese rol, lo que sí tengo claro es que el fútbol es “una metáfora de la vida” como sostenía el también filósofo francés, Jean Paul Sartre, pues las batallas futboleras que se dan en el campo europeo, muchas veces son el reflejo de las luchas reales que hay entre los países de dicha región. La Eurocopa suele ser un escenario fiel de lo que sucede día a día en el Viejo Continente.

Por ello, esperamos que esta próxima edición de la Europa que se avecina este verano no sea la excepción.

 

 

 

            Escrito por Alejandro Olvera

 

 

 

 

martes, 30 de marzo de 2021

EL SURGIMIENTO DE UNA RIVALIDAD: REAL MADRID VS BAYERN MÜNCHEN

Corría el año de 1976, y en España no solo se respiraban los nuevos aires democráticos después de la dictadura de Francisco Franco (1936-1975), sino que también se respiraba una ansiedad tremenda para que algún equipo español volviera a disputar una final de la Liga de Campeones. En concreto, la afición del Real Madrid clamaba por levantar el trofeo continental y volverse a proclamar como el rey de Europa.

Así es, en la temporada 1976 se cumpliría una década de la última vez que el equipo merengue levantó la Copa de Europa. Ante ello, el equipo de Miljan Miljanić enfocó todas sus baterías para apostar por la justa continental, por lo cual, motivó a sus pupilos a que dieran hasta su último aliento para darle una alegría más a la afición madrileña. De tal forma que, desde la portería resguardada por Miguel Ángel, hasta la defensa comandada por Benito y Camacho, pasando por el hábil Velázquez y el sobrio Vicente del Bosque en la media cancha, y rematando en la delantera con Amancio y el mortífero Santillana, sabían que la Liga de Campeones era el objetivo principal.

Por ello, los merengues aplastaron a un modesto equipo rumano en los dieciseisavos de final, pues les clavaron la nada modesta cuota de 4 goles en casa. Así, eliminando al Dinamo de Bucarest, el Real Madrid también superó a la revelación inglesa que fue el equipo del Derby County con un global cerrado de 6-5 a favor del equipo español, un marcador que reflejó la dificultad de la eliminatoria, pues el Real Madrid tuvo que superar los 4 goles en contra que les marcaron los ingleses en su campo. De tal manera que, para los cuartos de final, el choque estridente entre el equipo madrileño y el Borussia Mönchengladbach levantó más de una ceja de preocupación para los aficionados de ambos clubes, y fue más que justificado, ya que, con un global empatado a 3 goles, el cuadro alemán quedó eliminado por los goles de visitante que marcó el conjunto blanco.

Ante tal panorama, el Real Madrid llegaba a las instancias de las semifinales más por motivación al jugar en la cancha que por su brillante juego. Y para su suerte, le tocaría enfrentarse al poderoso equipo bávaro que no solo era el vigente campeón de Europa, sino que lo era también de las últimas 2 ediciones, y sobre todo, porque tenía un equipo de ensueño que era la base de la selección germana. En efecto, el conjunto del Bayern München contaba entre sus filas con Beckenbauer, Rummenigge, Uli Hoeness, Sepp Maier, Schwarzenbeck y con su estrella Gerd Müller, todos ellos le daban al equipo alemán no solo una contundencia envidiable, sino que también mostraban un estilo de juego avasallador.

Este escenario sería una epopeya digna de narrar en el tono en que lo hacen las tragedias griegas, puesto que, se enfrentarían 2 colosos en la arena por saber quién era el rey de esta competición. Por un lado, el Real Madrid presumía ser el amo de esta competición con 6 títulos en sus vitrinas, y en la otra esquina, estaba el pujante Bayern München con 2 títulos en sus espaldas y con el tercero en camino si lograba superar al cuadro blanco e imponerse en la final. La pelea sería entre el veterano campeón ante el talentoso novato que quería arrebatarle la corona, un escenario que sería la competencia entre ellos 2.

Sería testigo el estadio Santiago Bernabéu de tan esperada batalla, un estadio que vería como a los 7 minutos de jugado el partido de ida, el delantero argentino Roberto Martínez marcaría el primer tanto a favor de los blancos. Con ese gol tempranero, el equipo madrileño ganó la confianza suficiente para seguir con sus embates sobre la portería teutona, lo cual, estuvo a punto de rendir frutos, pues de las botas del mismo Martínez casi se logra conseguir el segundo tanto. Sin embargo, el buen juego exhibido por los merengues recibió un balde de agua fría, cuando minutos antes de finalizar el primer tiempo, el delantero estrella alemán Gerd Müller marcó el gol del empate.

Ya en la segunda parte, los 2 equipos salieron a demostrar más el fuste físico que la exhibición de magia. Con un juego entrecortado por las constantes faltas, y con entradas certeras que iban subiendo de tono, esto se convertiría en el preludio de lo que sucedería minutos después. Sí, el inicio de la fatalidad corrió a cargo del portero teutón que, en un corte de balón, con el codo impactó el rostro del delantero Martínez, lo que le provocó a este último una fractura de nariz que lo obligó a abandonar el terreno de juego. Más aún, las constantes faltas e interrupciones del juego eran pasadas por alto por el árbitro Erich Linemayr, quien minutos después de la lesión de Martínez, no marcó un penal sobre el delantero merengue Santillana, lo que causó la ira de no solo los jugadores blancos, sino también de la ansiosa afición del Madrid.

Así, cuando se escuchó el silbatazo final del encuentro, como si se tratara de una trifulca, la afición saltó al terreno de juego para demostrar su descontento por el mal sabor de boca que les dejó el empate, e intentar acercarse al árbitro para mostrarle su enfado. Sin embargo, un seguidor se aproximó al árbitro no solo para decirle unas cuentas dulzuras, sino que en un momento de rabia le soltó un tremendo puñetazo al silbante, quien cayó al suelo de inmediato. El portero alemán sometió a este agresor y lo entregó a los oficiales de policía, quienes habían ingresado al campo para garantizar la seguridad. No obstante que se lo llevaron arrestado, apenas cruzaron la puerta de salida del estadio, lo liberaron en una clara acción por dejar impune a esta persona que se ganaría el mote de “El Loco del Bernabéu”.

En este escenario, los teutones salieron corriendo de la cancha madrileña y los merengues estupefactos sabían que pagarían con creces las acciones desatadas por su afición, pues no solo verían a su estadio vetado para la siguiente temporada de la Liga de Campeones, sino que en el partido de vuelta, serían testigos fieles de como los alemanes los echarían de semifinales y ejercerían sobre los blancos, una hegemonía que duraría décadas… Así, el “El Loco del Bernabéu” sería la punta del iceberg que dio inicio a tremenda rivalidad europea, la cual persiste hasta nuestros días. 

 

 

 

 

        Escrito por Alejandro Olvera

 

 


sábado, 19 de diciembre de 2020

REAL SOCIEDAD VS REAL MADRID: EL NACIMIENTO DE UNA RIVALIDAD

Nuevos aires políticos recorrían a España a inicios de los años 80’s del siglo pasado, la frescura de la joven democracia española trataba con creces de superar la era franquista. De modo similar al plano político, nuevos aires refrescaban la liga española de fútbol, pues irrumpiría un equipo vasco para romper con la hegemonía de los clubes tradicionales que siempre levantaban el título nacional. En efecto, la Real Sociedad emergió para ganar el trofeo de liga del balompié ibérico de la temporada 1980-1981, con lo cual, levantaba su primer título de primera división desde su fundación en el año de 1909. Atrás habían quedado los días del descenso porque ahora el cuadro de franjas azules disputaba los lugares del olimpo español.

Dicho equipo campeón de la temporada 1980-1981 levantaba más que suspiros por los tremendos jugadores con los que contaba. Desde su portero Anconada hasta la estrella del equipo, Satrústegui, el cuadro vasco infundía terror a cualquier conjunto español que se le pusiera enfrente, y el Real Madrid no era la excepción. Así es, el equipo merengue veía con recelo a la Real Sociedad, pues no le perdonaba la afrenta de cortarle su racha ganadora como campeón de la liga (el Real Madrid dominó toda la década de los 70’s), ni tampoco le pasaba por alto que en la temporada 1979-1980 lo hubiera exigido al máximo para conservar el título de liga (en esa temporada el cuadro blanco aseguró el campeonato hasta la última jornada).

Por todo ello, el Real Madrid esperaba con ansias cobrarle factura al equipo Erreala, pero parecía que eso no podía ser en el corto plazo porque la Real Sociedad se encaminaba al bicampeonato de la liga española, pues nadie detenía a los dirigidos por Alberto Ormaetxea Ibarlucea. Sin embargo, la puerta de la venganza merengue parecía encontrar luz en el torneo de Copa, pues la Real Sociedad avanzaba sin problemas a las instancias finales y el Real Madrid planchó su llegada a las instancias finales nada menos que eliminando al eterno rival del Atlético de Madrid. La batalla por saber quién era quién en el fútbol español tuvo como epicentro la semifinal de la Copa del Rey, pues chocarían la Real Sociedad frente al Real Madrid, por un boleto a la final y por saber quién era el mandamás de la naciente década de los 80´s en el fútbol ibérico. 

Así, el 10 de marzo de 1982, el campo de Atocha recibió al grito de “Donostia, Donostiarra…. Aurrera Mutilak” al equipo de Chamartín para disputar el partido de ida. El Real Madrid llegaba con su artillería pesada, sin embargo, de poco o nada sirvieron los nombres merengues porque los 90 minutos le pertenecieron a los de la Real Sociedad. En efecto, en los primeros minutos de partido un remate de cabeza de Górriz hizo temblar el travesaño de la portería de los blancos, y minutos después el delantero estrella, Satrústegui, remató un balón que el defensa blanco sacó de la línea de gol. Ya en el segundo tiempo, por obra de un tiro de esquina, Satrústegui logró anotar el único tanto del partido, no sin antes volver a amenazar el arco merengue con certeros remates de cabeza que el portero Ángel logró desviar.

A pesar de los embates del tridente Satrústegui-López-Ufarte-Uralde, los merengues defendieron a capa y espada la derrota por la mínima diferencia. Así, ya en el partido de vuelta en el estadio Santiago Bernabéu, en un juego más disputado en la media cancha, los merengues logran empatar el global y así terminar el partido en sus 90 minutos, por lo que siguieron los inevitables penales. Los azarosos once pasos que deciden la gloria o el castigo a los cenit del fútbol, esos once pasos que pueden llegar a ser injustos o el medio idóneo para ser recordado por la hinchada como héroe a aquel que clava el balón al fondo de la red.

Así, en la lucha por saber quién era el mandamás del fútbol español, la suerte se inclinó por la camada comandada por el mítico Juanito y el goleador Castellana, pues los blancos clavaron cuatro penales frente a los tres de los de la Real Sociedad. En esa fatídica tanda de penales, algunos testigos del encuentro argumentaron que los merengues ganaron el juego debido a que su portero había estudiado a conciencia la forma en que los jugadores de la Real Sociedad habían tirado desde los once pasos en los cuartos de final, frente al Athletic de Bilbao, del mismo torneo de Copa. A pesar de eso, no hay duda que las figuras merengues aprovecharon su localía, con lo cual, lograron poner al Real Madrid en la final de la Copa del Rey, y a su vez, clavaban su primera estocada de muerte al equipo de ensueño de la Real Sociedad, puesto que el golpe final lo dieron meses después en la recién inaugurada Supercopa de España cuando volvieron a derrotar a los Txuri-urdines. Así, con dicho partido de Copa, comenzó el inicio del fin del gran equipo de la Real Sociedad.

Ante ello, los aficionados de la Real Sociedad recuerdan con tristeza ese fatídico partido de semifinal frente al cuadro capitalino, porque no solo les impidieron lograr acceder a competir por el título de Copa, sino que también fue un parteaguas a la generación más brillante de los Txuri- urdines. A partir de este suceso, cada año los hinchas de la Real Sociedad esperan con ansias cobrar factura al cuadro merengue por tal puñalada a su historia naciente, por eso no es de sorprendernos que el encuentro entre la Real Sociedad vs Real Madrid sea uno de los partidos más vistos en el país ibérico, y uno de los que más efervescencia levanta en el calendario del fútbol español.  

Años más tarde, el entrenador de la Real Sociedad, que ganó el bicampeonato español, declararía que él “no vivía de los recuerdos”, en alusión a que la Real Sociedad no debía estancarse en lo que ganaron en esa época. Sin embargo, bajo el argumento popular de que “recordar es volver a vivir”, la Real Sociedad de Satrústegui ha sido no solo la única en levantar un bicampeonato, sino la única en ganar un título de liga; por lo que siempre el equipo de la Real Sociedad debe tener la esperanza de cobrarle factura al cuadro blanco por la memoria de aquellos grandes jugadores de la selección española que dieron lo mejor por el club vasco. Esperemos que el ímpetu de los Satrústegui, los Zamora, los López Ufarte, los Uralde y los Arconada encuentre en las nuevas camadas de la Real Sociedad la tan anhelada venganza… 

    

   


                 Escrito por Alejandro Olvera